¿Hay community managers que también hagan fotografía profesional?

La respuesta es sí, pero casi siempre hay una historia detrás.
En mi caso, esa historia empieza siendo freelance, trabajando sola y aprendiendo a sacarme las castañas del fuego proyecto tras proyecto.

Cuando trabajas por tu cuenta no hay departamentos, ni equipos a los que derivar tareas. Hay que convertirse, sin darse demasiada cuenta, en una mujer orquesta: pensar la estrategia, crear el contenido, grabar, fotografiar, editar y publicar. Y hacerlo bien, porque de ello dependen tus clientes… y tu trabajo.

Empezar de cero, aprender sola y hacerlo con criterio

Mi camino en el marketing digital no ha sido lineal ni cómodo. He empezado desde cero, aprendiendo de forma autodidacta, pero también valiente, probando, equivocándome y afinando con cada proyecto.

La fotografía profesional, especialmente la fotografía gastronómica, no llegó como un servicio añadido por moda, sino como una necesidad real: si gestionas redes sociales y no tienes material visual de calidad, la estrategia se queda coja.

Con el tiempo, la experiencia y el trabajo constante, esa parte visual se ha convertido en una especialización que hoy puede verse reflejada en los proyectos realizados. El mejor aval no es el discurso, sino el resultado del trabajo.

Community manager + fotografía: una combinación que nace de la realidad

Cuando gestionas redes sociales de forma continuada, especialmente en sectores como la hostelería, te das cuenta de algo muy sencillo: las redes necesitan estar vivas.

Eso implica:

  • Contenido actualizado
  • Fotografías renovadas
  • Imágenes alineadas con temporadas, cambios de carta, eventos o campañas
  • Material real, no genérico

Aquí es donde la figura del community manager que también hace fotografía profesional cobra todo el sentido. No como extra, sino como parte natural del servicio.

La diferencia entre trabajar con agencias y trabajar con una freelance

He trabajado en agencias. He vivido desde dentro cómo se estructura el trabajo y, sobre todo, el desembolso económico que supone para un cliente.

Cuando una agencia gestiona redes sociales y además necesita:

  • mover a una persona para hacer fotos
  • coordinar equipos
  • cubrir desplazamientos
  • encajar agendas
  • justificar tiempos

los costes no solo suben, se multiplican de forma exponencial.
Y esto no es una crítica, es una realidad estructural.

El problema real: el contenido necesita renovarse constantemente

La fotografía para redes sociales no es algo puntual. No se hace una vez y sirve para siempre.

Las redes necesitan:

  • nuevas imágenes
  • contenido actualizado
  • coherencia visual constante
  • material adaptado al momento del negocio

No es lo mismo:

  • contratar a una agencia que envía a una persona una o dos veces al mes, con todo lo que eso implica a nivel de costes
  • trabajar con una freelance que puede ir una o dos veces al mes, hacer fotografías, generar contenido y gestionar directamente las redes sociales

En el segundo caso:

  • hay menos intermediarios
  • el proceso es más ágil
  • el coste es más ajustado
  • la persona que hace las fotos es la misma que sabe cómo se van a publicar

Una sola persona, una visión completa

Cuando la misma persona:

  • piensa la estrategia
  • crea el contenido
  • hace las fotografías
  • gestiona las redes

el resultado es más coherente y más eficiente.
No se trata de hacerlo todo «porque sí», sino de entender el negocio, el ritmo de publicación y lo que funciona en redes sociales. Esa visión global es difícil de conseguir cuando el trabajo está fragmentado en demasiadas manos.

¿Es este modelo para todo el mundo? No.

También es importante decirlo: no todos los proyectos necesitan este enfoque, ni todas las marcas buscan lo mismo.

Precisamente por eso, uno de mis mayores valores profesionales es saber decir NO cuando detecto que no voy a aportar valor real. Porque forzar servicios no beneficia a nadie, ni al cliente ni al proyecto.

Conclusión: eficiencia, coherencia y cercanía

Que un community manager haga fotografía profesional no es una rareza, es la consecuencia natural de trabajar de forma independiente, con experiencia y con los pies en la tierra.

Es una forma de ofrecer:

  • contenido vivo
  • redes sociales coherentes
  • costes más ajustados
  • trato directo y cercano
  • y una estrategia pensada desde dentro del negocio

No se trata de hacerlo todo, sino de hacerlo con sentido.